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Entrevista sobre emergencias en el fútbol

 

 

“Soy un convencido de que la gente tiene que estar formada”

La revista oficial de la FCyLF, En Equipo, se ha puesto en contacto con uno de los responsables de la Unidad de Urgencias del Hospital Universitario Pío del Río Hortega de Valladolid con la intención de hablar sobre la realidad de los primeros auxilios y emergencias en el fútbol. El Doctor García Calvo ha atendido a la FCyLF con el pleno convencimiento de que el futuro y las buenas prácticas en las atenciones en el fútbol pasan por la formación de todos los participantes en el mismo, incluidos, por supuesto, los padres que acuden cada domingo a ver a sus hijos jugar.

 

¿Cuáles son los mayores peligros y el modo más lógico de proceder ante ellos en un campo de fútbol?

Lo primero y más lógico es mentalizar a todo el mundo de que lo peor que puede pasar en cualquier circunstancia y también en un campo de fútbol es una parada cardiaca. La mejor solución ante ello es, sin duda, tener a gente formada que sepa afrontar esa situación y, por supuesto, disponer de un desfibrilador en la instalación. Hay otras situaciones menos urgentes que pueden ser solventadas, por no ser de urgencia vital, con la llamada al 112 que tiene un tiempo medio de respuesta de 13 minutos, sino más bajo. Como digo, lo más importante es la formación a futbolistas, entrenadores, padres, árbitros, delegados…. Pero no sólo para el fútbol sino también en cualquier ámbito de la vida. Los primeros auxilios –saber qué hacer ante una rotura, un esguince, convulsiones, una hipoglucemia… -son importante pero no es vital; mientras que si sabemos utilizar un desfibrilador y realizar la reanimación cardiopulmonar podremos salvar vidas, así de sencillo.

 

¿Existen estudios que avalen diferencias entre el uso de los desfibriladores por parte de personal sanitario o por gente ajena al mundo sanitario formada?

El SAMUR realizó un estudio hace unos años de las diferencias que existían en cuanto a salvar vidas cuando una parada era atendida por una ambulancia medicalizada (con un médico y un enfermero) o cuando era atendida por un técnico de transporte sanitario que tiene cursos al respecto como puede tenerlo cualquiera que se lo proponga y la diferencia era nula. Lo que va a distinguir vivir o morir será el tiempo de atención a ese paciente con un desfibrilador. Si podemos poner el desfibrilador a los dos minutos en vez de a los tres, mejor que mejor. Lo que me demuestra que quién lo haga es indiferente, lo importante es que alguien lo haga y cuanto antes. No se necesita un médico o una ambulancia para ello. En países de nuestro alrededor hay una tasa de formación de entre el 50 y 60 por ciento de la población, mientras que en España sólo el 10 por ciento de la gente está formada para usar un desfibrilador.  

 

¿Qué les diría a esas personas –como los delegados o técnicos formados por la FCyLF – que disponen de nociones en primeros auxilios pero que pueden dudar a la hora de actuar?

La clave está en cuántas personas que están viendo un partido de fútbol están formadas; es decir, estoy seguro de que si hay más de una persona con un curso de primeros auxilios y de reanimación realizado se apoyarían la una en la otra y lo sacarían adelante. Por eso es tan importante la cantidad de personas que disponen de esa formación. Cada día vemos en nuestra Comunidad que es mucho el personal no sanitario que saca adelante una parada cardiaca. Hace poco en Benavente, Palencia o Valladolid… se han salvado vidas con un desfibrilador a mano.

 

¿Defiende entonces la formación como clave en la atención sanitaria en un campo de fútbol?
Sin lugar a dudas. Esta formación, que está regulada por un Decreto en todas las Comunidades Autónomas, debe pasar por saber usar un desfibrilador. En Castilla y León se prevé un curso de ocho horas homologado y un reciclaje cada dos años para el personal no sanitario, puesto que las normas internacionales cambian. La Ley no obliga a tener una ambulancia pero sí a tener un desfibrilador. No en Castilla y León pero sí en siete Comunidades Autónomas de nuestro país. Pero no sólo en una instalación deportiva, también en una empresa con muchos trabajadores, o con trabajadores que superen los 50 años, en un gran almacén con mucha afluencia de público… Estoy seguro de que en dos o tres años se regulará por ley el uso del desfibrilador también en Castilla y León para acabar de repartir estos aparatos por donde todavía no los hay y de los que, repito, pueden salvar vidas con la ayuda de gente formada sin un médico al lado.

 

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